18/6/09

Comportamiento femenino extremo: las "locas" . Parte 1

Hoy, en esta nuestra pizarra táctica del amor, tenemos el honor de contar con la colaboración de un técnico cuya fama traspasa fronteras. Se trata del Arcipreste de Higuita, entrenador del Blackburn Lovers, quien nos instruirá, en dos sesiones, en cómo discernir entre distintos grados de comportamiento extremo femenino.

Sin más dilación, tengo el placer de presentarles la primera parte del ensayo La locura y "la locura".


PARTE 1

Antes de nada quiero agradecer al Entrenador su buen hacer en este conjunto de textos y recomendaciones que tanto bien nos hacen a los no diestros en las lides amorosas y/o amatorias. Si bien no me considero más que un incipiente launcher, creo que puedo aportar ciertas reflexiones sobre el entorno femenino. Mi breve aportación se va a centrar en las "formas de hablar" de las señoritas, dando por sentado que hay cierto patrón genérico y nada oculto que nos permitirá anticipar reacciones y evitar desagradables sorpresas.

Todos hemos conocido la famosa frase "yo, es que estoy loca", pronunciada por féminas de distinta índole, clase y aspecto en muy diversas situaciones. Esta frase puede oirse referida a un ataque de compra compulsiva en Zara, a un viaje inesperado a la salvaje e ignota Matalascañas, aprovechando la aventurera combinación de coche y nocturnidad, un momento de espontaneidad que choca frontalmente con las normas aceptadas de comportamiento social (como expulsar un alarido en algún lugar público sin motivo aparente) o a un arrebato de senilidad que desemboca en la pérdida transitoria de unas llaves, cartera o teléfono móvil. Humildemente sostengo la teoría de que el 95% de las mujeres ha pronunciado esta frase alguna vez en su vida sin más pretensiones que exculpar algún comportamiento que consideran vergonzante o cuanto menos, digno de reflexión por parte de la concurrencia.

Dicha afirmación se expresa desde un punto de vista metafórico, asignando a "loca" el significado más transitorio e inócuo para con el resto de su existencia que uno pueda imaginar. Este hecho no sería destacable si no fuera porque se da un evento ocasional bastante desagradable: en ciertas ocasiones no existe metáfora. Esto nos remite a los versos del estudioso de la mujer, Don Prieto de la Testuz Carmesí, en la introducción de su ensayo "¿Por qué siempre me tocan a mí?":

Huye, compañero,
que inestables con papeles hay pocas
pero todas gustan de decir,
bien por referencias, bien porque sí,
"yo, es que estoy un poco loca".

Este texto nos remarca el hecho de que hay que distinguir entre dos tipos de damas: las "locas" y las locas. Nótese como con el entrecomillado se pretende resaltar el hecho de que no existe un fundamento clínico que respalde la asignación del término a la individua en cuestión, limitándose su significado al puro artificio retórico descrito anteriormente. Sin embargo el empleo del término sin añadidos gráficos se empleará en total literalidad, conforme a la definición que recogida en el DRAE,

loco, ca
1. adj. Que ha perdido la razón. U. t. c. s.
2. adj. De poco juicio, disparatado e imprudente. U. t. c. s.

Para nada confundir con,

8. f. Hombre homosexual.
9. f. coloq. eufem. Arg., Cuba y Ur. Mujer informal y ligera en sus relaciones con los hombres.
10. f. coloq. eufem. Arg. y Ur. prostituta.

Si bien podrían ser acepciones interesantes en algunos aspectos, se escapan completamente del propósito del presente texto (recordamos que el marcar en propia portería o realizar gastos no indirectos para conseguir anotar no están dentro de los objetivos de un Loverpooler). Con esta enumeración académica de las acepciones sólo pretendo poner de manifiesto la literalidad del término en los casos más desagradables. El conflicto surge cuando uno interpreta la literalidad como metáfora, presuponiendo una estabilidad mental en la interlocutora que dista mucho de ser real aunque uno no tenga datos suficientes y asignando al evento desencadenador una caracter fugaz e irrelevante en el devenir de acontecimientos futuros.

Es importante por ello, jóvenes lectores, que cuando oigamos dicha reflexión en boca de una dama, seamos capaces de atisbar esas comillas rodeando tan problemático término. Dicha experiencia y discernimiento no se transmiten y uno debe sufrir en sus carnes las posibles recurrencias en su vida, confiando una y otra vez en que siempre se refieren a "locas" cuando en realidad ese brillo en sus ojos nos indica claramente a qué nos estamos enfrentando.

[...] Continuará

2 comentarios:

PaDi dijo...

"recordamos que el marcar en propia portería o realizar gastos no indirectos para conseguir anotar no están dentro de los objetivos de un Loverpooler"

Not yet XD

Burgomaestre dijo...

Viendo cine de barrio aprendí que los hombres tienen una frase equivalente para justificar cosas absurdas de su comportamiento: "¡Ay, mira que cachas tienen las suecas!"

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