13/10/09

Instinto maternal


Que no os hablo en esta ocasión acerca del deseo de nuestras relativas de tener retoños. Ni mucho menos, por supuesto, de las ganas que podamos tener de ser padres (para empezar, ya estaría cometiendo un grave error de género en el título de la entrada). Porque a nosotros, no nos engañemos, lo que más nos gusta de los niños es el proceso de crearlos. Única actividad que repetimos una y otra vez sin venirnos abajo por no tener éxito. Así que, dejando de lado la formación de nuestra cantera de benjamines, esta vez me quiero dirigir a vosotros, la generación del naranjito, del botellón y de la MegaDrive, para remarcaros un hecho que lleváis notando, créeis que en soledad, desde hace relativamente poco tiempo.

Y es que, ratoneros del área femenina, a los que rondamos el cuarto de siglo nos empiezan a gustar las madres. Que una chica (o mujer) vaya paseando con un carricoche dejó, tiempo ha, de ser escollo en nuestro desmarque hacia la portería contraria y se convirtió, perversas mentes las nuestras, casi en un aliciente: "ésta es de las que no toma precauciones".

Pero no sólo eso, sino que también relajamos la edad por abajo, y del clásico intervalo ±2, pasamos a un no despreciable ±5 (con límites y fronteras difusos y salvables), con lo que chutaríamos, si por nosotros fuera, a la puerta de una década entera, que se dice pronto. Que lo mismo disfrutan nuestros vidrios pasando por un campus universitario que por la puerta de una guardería (señores de la Guardia Civil, seguimos hablando de las madres).

Que con nuestra edad no es extraño
que ya ni siquiera preguntemos los años.


Porque en plena madurez ya no importan ocho que ochenta (desafortunada expresión tratando el tema que estamos tratando, sí señor). Quizá estemos en la edad que más probabilidades tengamos de conseguir el balón de oro, así que, cálcense las botas caballeros y ¡al ataque!

3 comentarios:

Mister LOL dijo...

Preguntome porque las chicas se visten todas arregladas incluso cuando se supone que ya no lo necesitan porque tienen pareja, y a nosotros nos da igual. Instinto también.

Entrenador dijo...

Interesante reflexión, sí señor.
Aunque podría enlazar con

http://loverpoolers.blogspot.com/2009/08/la-leyenda-del-caballo-errante.html

no estaría de más estudiar y discutir ese caso.
Saludos compañero

Anónimo dijo...

Esepero no haber sido yo qien te ha inspirado este pensamiento... Disfaced!!!!!

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